sábado, 25 de mayo de 2013

Por una América Latina libre de trasgénicos

Transgénicos” u “Organismos Genéticamente Modificados” (OGM) implican la modificación del material genético de ciertos organismos por mecanismos que no responden a métodos de apareamiento natural. En las últimas décadas, una forma de producción limpia que no contamine tierras ni ríos ha sido promovida por grandes transnacionales cuyo negocio es la venta de semillas transgénicas. Según estos grupos económicos, la producción de alimentos genéticamente modificados contribuirán a eliminar el problema del hambre en el mundo, entre otros, sin embargo, no dejan claro puntos tan importantes como los efectos del consumo humano de este tipo de alimentos o el impacto que puedan generar en el medio ambiente o en la biodiversidad de los países en donde sean cultivados.
América Latina es reconocida por su gran diversidad agrícola, la mayoría de sus países disponen de un valioso patrimonio natural con una enorme diversidad de especies nativas y recursos genéticos aprovechables para cubrir las necesidades, sobretodo alimentarias, de la población. Si la riqueza de nuestros suelos está plenamente garantizada, no queda a los gobiernos más que proteger nuestra biodiversidad mediante la implementación de esquemas legales que resguarden nuestros recursos. A pesar de esto, la producción de alimentos transgénicos ya se viene dando en gran parte de nuestros países.




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